CONOCENOS

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Alejandro Martin Merola

Jan es oriundo de Buenos Aires, creció en la capital y encontró en el scoutismo un estilo de vida distinto al tradicional. Paso su juventud en el barrio porteño de Villa Urquiza y la cercanía con las miserias de la ciudad forjaron en él su vocación por cambiar el mundo y el valor por la justicia social. Milita en un partido de izquierda, para desde allí aportar algo al mundo, hasta que la búsqueda por explorar otras fronteras lo llevo a un viaje de un año por el continente latinoamericano. Allí cambio su forma de relacionarse con el entorno y encontró en su arte una forma de sostenerse económicamente, tocando el charango en transportes públicos y plazas. Volvió a Buenos Aires y termino su carrera en gestión ambiental para darles una alegría a sus padres, dio clases particulares de química, biología, física y matemática explotando su perfil de profesor. Pero el fuego de viajar siguió ardiendo y lo llevo a instalarse un año en el sur de Chile allí descubrió en la bicicleta un estilo de vida que termino de adoptar con el viaje por África.

Alejandro Martin Merola

Jan es oriundo de Buenos Aires, creció en la capital y encontró en el scoutismo un estilo de vida distinto al tradicional. Paso su juventud en el barrio porteño de Villa Urquiza y la cercanía con las miserias de la ciudad forjaron en él su vocación por cambiar el mundo y el valor por la justicia social. Milita en un partido de izquierda, para desde allí aportar algo al mundo, hasta que la búsqueda por explorar otras fronteras lo llevo a un viaje de un año por el continente latinoamericano. Allí cambio su forma de relacionarse con el entorno y encontró en su arte una forma de sostenerse económicamente, tocando el charango en transportes públicos y plazas. Volvió a Buenos Aires y termino su carrera en gestión ambiental para darles una alegría a sus padres, dio clases particulares de química, biología, física y matemática explotando su perfil de profesor. Pero el fuego de viajar siguió ardiendo y lo llevo a instalarse un año en el sur de Chile allí descubrió en la bicicleta un estilo de vida que termino de adoptar con el viaje por África.

Paulina Diaz Lillo

Pauli nació en Santiago de Chile, se crió con sus padres y hermana Pamela, su gran compañera de vida. En su infancia y adolescencia fue scout y tenista, estudio Publicidad en la Universidad Del Pacífico y luego se instaló en Argentina a estudiar fotografía de moda y documental. Su experiencia en la escuela Fotodesign con sede en Buenos Aires, le dio la idea y las herramientas para abrir una sucursal en Chile junto a dos compañeros. Hoy además explora su arte mediante la reutilización de cámaras y cubiertas de bicicleta para hacer objetos de diseño con sus propias manos desde el proyecto Pirata Perdido. Antes de viajar a África encontró el amor, y decidió viajar con la esperanza de reencontrarse allá con Renate, quien llego cumpliendo así su promesa y disfrutaron juntas de la libertad en una aventura única.

Leandro Eljall Questa

Nacido en Dolores, Provincia de Buenos Aires, creció en la capital porteña, de familia Santiagueña(Argentina), su primer viaje a Chile fue en el 2010 después de terminar el secundario, y desde ahí no paro de viajar a distintos lugares de Argentina y Sudamérica. Amante de las actividades al aire libre, running, escalada, trecking, ciclismo, son algunas de las disciplinas que le gusta practicar. Cegado por la vida tradicional se anoto como estudiante de ingeniería civil, y después de un paso por la carrera de física decidió salir al mundo a experimentar lo que había allí. Trabajo 5 años en una empresa de sistemas, y cuando quiso cambiar el rumbo de su vida vendió su auto, se subió a una bicicleta, hizo un curso de mecánica y dejo la comodidad de su hogar para ir en busca de su pasión.

Leandro Eljall Questa

Nacido en Dolores, Provincia de Buenos Aires, creció en la capital porteña, de familia Santiagueña(Argentina), su primer viaje a Chile fue en el 2010 después de terminar el secundario, y desde ahí no paro de viajar a distintos lugares de Argentina y Sudamérica. Amante de las actividades al aire libre, running, escalada, trecking, ciclismo, son algunas de las disciplinas que le gusta practicar. Cegado por la vida tradicional se anoto como estudiante de ingeniería civil, y después de un paso por la carrera de física decidió salir al mundo a experimentar lo que había allí. Trabajo 5 años en una empresa de sistemas, y cuando quiso cambiar el rumbo de su vida vendió su auto, se subió a una bicicleta, hizo un curso de mecánica y dejo la comodidad de su hogar para ir en busca de su pasión.

Renate Barraza Parma

Nació en Santiago, después de vivir en Maitencillo con su mamá lejos de todo, muy joven se mudo a Valparaiso a terminar el secundario. Forjando así su amor por las comidas de mar, practicó bodyboard y se encariñó con la ciudad portuaria más linda de Chile. Pero sus dos grandes pasiones llegarían más tarde, estudió cocina y descubrió un mundo que hoy hizo su profesión. Dos años vivió en San Pedro de Atacama, allí su gran conocimiento sobre la música le dio un lugar en el ambiente nocturno y paso música en las mejores fiestas del desierto atacameño. A los 26 años volvió a Santiago, buscando cumplir su sueño de poner un restaurant, Jaguayan fue su primer proyecto gastronómico en el barrio Italia, el cual finalizo antes de partir. Después de conocer a Paulina y enamorarse, la siguió a África a hacer algo que nunca había echo. Entreno por más de 4 meses y trabajo para juntar la plata con la que llegaría a Zimbabwe a unirse con el equipo de A Peales aportando toda su experiencia y a reencontrarse con su gran amor.

MANIFIESTO

Consejos para un viaje en Bici.

Festejar los pequeños logros.

Desprenderte de las cosas, todo es posible que se pierda.

Sonreír ante las dificultades.

Un mismo elemento puede servir para infinitos usos.

Regular tu temperatura, andar en bicicleta es refrescante.

Cuidar el agua.

Valorar las mínimas comodidades.

Cuidar la vida que nos rodea.

Soñar con los ojos abiertos.

Dar el primer paso es lo que más cuesta.

Preguntar y averiguar sobre el próximo destino.

Chequear el equipo antes de salir.

Llevar cuentas y presupuesto diario.

Ponerle música a tu aventura.

Asegurarte de salir con las herramientas mínimas.

Mirar el cielo y sorprenderte con lo que ves.

Admirar y valorar la cultura del lugar.

Tomarte los desafíos como un juego.

Estar atento a registrar todo lo que sucede.

Abrir tu corazón y confiar.